TOC EN LOS NIÑOS

 

El TOC es un tipo de trastorno de ansiedad. Los niños con TOC se preocupan por si algo podría ser nocivo, peligroso, incorrecto o sucio (o piensan que va a ocurrir algo malo).

Miercoles, 16 de mayo de 2018

En el trastorno obsesivo compulsivo, las imágenes y los pensamientos tristes o atemorizantes, que reciben el nombre de "obsesiones", aparecen en la mente de una persona y es difícil eliminarlos. Los niños con TOC también pueden preocuparse porque las cosas no están "en orden" o "correctas". Tal vez se preocupen por perder cosas, a veces necesitan coleccionar elementos, aunque a los demás les parezcan inútiles.
 
Las personas con TOC sienten la necesidad imperiosa de hacer ciertas cosas de manera reiterada ("rituales" o "compulsiones") para eliminar los pensamientos atemorizantes, protegerse contra algo temido o asegurarse totalmente de que las cosas estén seguras, limpias o correctas de alguna manera.
 
Los niños tal vez tengan dificultad para explicar los motivos de los rituales y dicen que simplemente los hacen "porque sí". Pero, en general, al hacer el ritual, las personas con TOC están intentando liberar la ansiedad. Es posible que deseen sentirse absolutamente seguras de que nada malo ocurrirá o simplemente sentirse "bien".
 
Podríamos decir que el TOC es un "sistema de alarma extremadamente activo". El incremento de la ansiedad o la preocupación es tan fuerte que el niño siente que debe realizar la tarea o hacer hincapié en el pensamiento, una y otra vez, hasta el punto de que esto interfiere con la vida diaria.
 
La mayoría de los niños con TOC se dan cuenta de que realmente no necesitan repetir estos comportamientos una y otra vez, pero la ansiedad puede ser tan grande que sienten que la repetición es "necesaria" para neutralizar la sensación desagradable. Y con frecuencia, el comportamiento disminuye la ansiedad, pero de manera temporal. A largo plazo, los rituales tal vez empeoren la gravedad del TOC y provoquen el regreso de las obsesiones.
 
Causas
Los médicos y científicos no saben exactamente qué causa el TOC, aunque investigaciones recientes han permitido comprender mejor el trastorno y sus posibles causas. Los expertos creen que el TOC se relaciona con los niveles de un neurotransmisor denominado "serotonina". Los neurotransmisores son sustancias químicas que transportan señales al cerebro.
 
Cuando se bloquea el flujo de serotonina, el "sistema de alarma" del cerebro reacciona de manera exagerada e interpreta la información de forma errónea. Estas "falsas alarmas" disparan mensajes de peligro por error. En lugar de que el cerebro filtre estos mensajes, la mente hace hincapié en ellos y la persona experimenta miedos y dudas para nada realistas.
 
Existen fuertes evidencias de que el TOC suele ser hereditario. Muchas personas con TOC tienen uno o más familiares que también lo padecen o que padecen otros trastornos de ansiedad por la influencia de los niveles de serotonina de su cerebro. Debido a esto, los científicos han llegado a creer que esta tendencia (o predisposición) de algunas personas a desarrollar un desequilibrio en el nivel de serotonina es la que hace que el TOC sea hereditario.
 
Tener tendencia genética al TOC no significa que alguien desarrollará TOC, pero sí quiere decir que existen más probabilidades de que esto ocurra. A veces, una enfermedad o un acontecimiento que provoca estrés puede desencadenar los síntomas de TOC en una persona genéticamente propensa a padecerlo.
 
Es importante comprender que el comportamiento obsesivo compulsivo no es algo que un niño pueda detener si lo intenta arduamente. El TOC es un trastorno, igual que cualquier trastorno físico, como la diabetes o el asma, y no es algo que los niños puedan controlar o que provocaron ellos mismos.
 
El TOC tampoco es algo provocado por los padres, aunque los acontecimientos de la vida (como comenzar la escuela o la muerte de un ser querido) pueden empeorar o desencadenar el TOC en niños propensos a padecerlo.
 
Comportamientos comunes de TOC en niños 
El TOC puede dificultar la vida diaria de los niños a quienes afecta y la de sus familias. Con frecuencia, los comportamientos insumen gran cantidad de tiempo y energía, lo cual hace que les resulte más difícil completar tareas, como la tarea o los quehaceres domésticos, o disfrutar de la vida.
 
Además de sentirse frustrados o culpables por no poder controlar sus propios pensamientos y actos, los niños con TOC también pueden sufrir baja autoestima o sentirse avergonzados por lo que están pensando o sintiendo (ya que, con frecuencia, se dan cuenta de que sus temores no son realistas o que sus rituales no van realmente a evitar los acontecimientos que les provocan temor).
 
También pueden sentirse presionados porque no tienen suficiente tiempo para hacer todo. Un niño puede volverse irritable porque se siente obligado a quedarse despierto hasta tarde o perderse una actividad o una salida para poder finalizar los rituales compulsivos. Los niños pueden tener dificultad para prestar atención o concentrase debido a los pensamientos intrusos.
 
Entre los niños y adolescentes con TOC, las obsesiones más comunes son las siguientes:
 
temor a la suciedad o los gérmenes
temor a la contaminación
necesidad de simetría, orden y precisión
obsesiones religiosas
preocupación por los desechos del cuerpo
números de la suerte o de la mala suerte
pensamientos sexuales o agresivos
temor a sufrir una enfermedad o un daño, o a que esto le ocurra a un familiar
preocupación por los elementos de la casa
sonidos o palabras no deseados
Estas compulsiones son las más comunes entre los niños y los adolescentes:
 
rituales de limpieza, incluido el lavado de manos, las duchas y el cepillado de los dientes
repetición de rituales, lo cual incluye entrar y salir por una puerta, la necesidad de moverse en los espacios de determinada manera o volver a leer, borrar y volver a escribir
rituales de comprobación para asegurarse de que un artefacto está apagado o una puerta está cerrada, y chequear reiteradamente la tarea
rituales para anular el contacto con una persona o un objeto "contaminado"
rituales con el tacto
rituales para prevenir el daño a uno mismo o a otros
ordenar o acomodar objetos
rituales de conteo
acumular o coleccionar cosas que no tienen un valor evidente
rituales de limpieza en relación con la casa u otros elementos
Signos y síntomas del TOC
Con frecuencia, es difícil reconocer el TOC porque los niños pueden tender a ocultar sus comportamientos. Suele ocurrir que un niño tiene un comportamiento ritualista durante meses, o incluso años, antes de que los padres lo sepan. Además, es posible que el niño no realice el ritual en la escuela y los padres crean que es simplemente una etapa.
 
Cuando un niño con TOC intenta contener los pensamientos o comportamientos, sufre ansiedad. Los niños que se sienten avergonzados como si estuvieran "volviéndose locos" tal vez intenten entremezclar el TOC en su rutina diaria habitual hasta que ya no pueden controlarlo más.
 
Es común que los niños le pidan a uno de los padres que lo acompañen en su comportamiento ritualista: Primero el niño tiene que hacer algo y después el padre debe hacer otra cosa. Si el niño le dice: "No toqué nada que tenga gérmenes, ¿verdad?" el padre tal vez deba responder: "No, estás bien". Y el ritual comenzará otra vez una determinada cantidad de veces. Al principio, el padre tal vez no se dé cuenta de lo que está ocurriendo.
 
Los berrinches, las señales encubiertas de preocupación y los comportamientos difíciles son comunes cuando los padres no participan en los rituales de su hijo. Con frecuencia, este comportamiento, tanto como el TOC en sí, es lo que lleva a las familias a buscar tratamiento.
 
Los padres pueden buscar los siguientes signos de TOC:
 
manos agrietadas o en carne vida por el lavado constante
uso sumamente excesivo de jabón o papel higiénico
cuentas de servicios inexplicablemente elevadas
caída repentina de las calificaciones en la escuela
horas no productivas para realizar la tarea
orificios en las hojas por borrar en las tareas o los exámenes
pedido a los familiares para que repitan frases extrañas o respondan siempre la misma pregunta
temor constante a la enfermedad
aumento drástico de ropa para lavar
excesiva cantidad de tiempo para prepararse para ir a dormir
temor constante a que ocurra algo terrible
comprobar de manera constante la salud de los familiares
negarse a salir de la casa al mismo tiempo que otros integrantes de la familia
Diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo
El trastorno obsesivo compulsivo es más común que muchos otros trastornos o enfermedades de la infancia, pero con frecuencia no se lo diagnostica. Los niños pueden mantener los síntomas ocultos de sus familiares, amigos y maestros porque se sienten avergonzados.
 
Incluso cuando hay síntomas, es posible que los padres o el proveedor de cuidado de la salud no se dé cuenta de que forman parte de un trastorno mental y tal vez los atribuyan a una extravagancia del niño o incluso a un mal comportamiento.